Juan Carlos Mamani abre 1er Ciclo de Presentaciones Literarias CCEAP



El sábado 11 de Noviembre, en la Biblioteca Municipal de Arica Alfredo Wormald Cruz, se dio inicio al Primer Ciclo de Presentaciones Literarias de la Corporación Cultural de Escritores de Arica y Parinacota.

Alfredo Guerrero, presidente de la Corporación fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes, agradeciendo la apertura de los espacios que ha tenido la biblioteca este último tiempo.

El escritor León Danilo presentó a Juan Carlos Mamani quien abrió el Ciclo de Presentaciones con muy buena acogida y éxito entre los asistentes. Las palabras de León Danilo fueron las siguientes:

Iniciamos una serie de Charlas Literarias que esperamos tengan larga vida. Por sorteo le tocó a Juan Carlos Mamani Morales iniciar esta actividad.
Vendrán otros si logramos inspirar, especialmente a los niños, teniendo presente que el arte no debe estar subordinado a nada. Creemos firmemente que lo que pasa entre páginas es para renovar la forma de pensar. Nuestra exploración comienza y termina en las páginas de los libros. Escribiremos el guión con nuestras actividades.
Nadie recuerda quién era el rey cuando vivía Miguel de Cervantes. Escritores como Juan Carlos Mamani serán recordados por siempre.



Juan Carlos Mamani Morales: Escritor aymara, socio cofundador de la Corporación de Escritores de Arica y Parinacota, oriundo de Putre. Magister en Educación, Doctor el Lingüística, docente en la UTA.
Nos deja ver en su trabajo cómo el mundo aymara se va esfumando lentamente. Quedan los recuerdos, las añoranzas, nos lo dicen las evocaciones que aparecen en su canto hondo, profundo, conmovedor.


Para comenzar, les ruego realizar una brevísima acción. Los deportistas cuando van a competir, pasan al camarín, se desnudan, se cambian ropa, escuchan una charla y salen a competir, renovados. Casi siempre gritan: ¡A ganar! Ustedes no tienen que desnudarse… Adopten una posición cómoda en su asiento… Cierren los ojos, cierren los ojos, cierren los ojos… Concéntrense en su respiración… Nos alejamos de todo, nos acercamos al arte de escribir, a la poesía. Escuchemos al autor en versos del Libro “Crepúsculo de los Dioses”.

“En esta plaza la Pachamama está en oferta
y tras el esplendor de estas vitrinas
los renegados danzan exultantes
sobre las calaveras de los dioses
y el canto del chiwancku se pierde poco a poco.
No es que se mueran los abuelos
y queden los muros derrumbados.
No es que se mueran las abuelas
y queden los cántaros vacíos.
Es la muerte de los muertos,
la lepra final, la lepra del olvido
que se extiende por nuestros patios
mientras desaparece el rumor del agua
que baja al mar ancho y ajeno” … Gracias.

Hay temas del autor que aparecen también en la Literatura Universal. La muerte de los muertos. ¡Los muertos no mueren?: La encontramos, entre otros, en María Luisa Bombal[1], en su cuento “La Amortajada”; donde los muertos, en su segunda muerte, se sumergen, por propia voluntad, tierra adentro, hacia las profundidades. JCMM nombra la muerte de los muertos, como: “La lepra final, la lepra del olvido que se extiende por nuestros patios”.
Vender la tumba de los antepasados: he conocido drogadictos que lo han hecho. Lo encontramos también en “Sinuhé, el Egipcio”, novela histórica de Mika Waltari[2], 1945. Un hombre, para satisfacer el capricho de su amante, vende hasta la tumba de sus padres. En JCMM encontramos esto, de manera más dramática, en el tiempo final de los aimaras, cuando todo se vende y “Demonios vítreos venden los cementerios ancestrales”.

Nos habla en sus versos de cómo todo ha perdido su esplendor. Cito: “Los dioses se retiran junto al paisaje, los ríos y la lluvia; quedan la piedra, las quebradas secas,  las murallas derrumbadas, los cántaros vacíos, atrás quedan las historias del viento, las confidencias de la lluvia y los niños comienzan a tener la voz encementada. El viejo tocador de zampoñas, el viejo sikuri, ya no canta. Se van tejiendo las últimas horas aymaras junto a los senderos moribundos, las puertas raídas van quedando entornadas, el fogón apagado para siempre; el picaflor ya no enhebra amores sobre la flor de la retama, solo la paja brava aún juega con el viento cobijando el latido de la tierra. Un escalofrío recorre el llano y descubre la piel desnuda del tiempo final. La ventisca, furiosa de soledad, fatiga las laderas llevándose las últimas cenizas, contándonos la ausencia definitiva de las apachetas, el pukará de los jilatas yace carcomida por la brisa del olvido”.

Llegan los dioses del sincretismo, testigos de cómo la Pachamama está en venta.
“De cumbre en cumbre la noche de oropeles cosmopolita entra al lecho de paja brava.
Nace una nueva cimiente de la tierra cibernética, la tarde amputadora enseñoreándose sobre el latido de la piedra, sobre el lecho de los dioses, la luna tiahuanacota busca en vano la flor del chuño en la escarcha, es la hora extasiada de los mercaderes, ya no interesa la sonrisa aromática de la tierra, en vano deambulan las ánimas ancestrales buscando el santuario de la Pachamama.
Llegan los demonios exhalando vientos modernistas, tiemblan las piedras del camino, desaparecen las últimas orquídeas, llega el día cibernético, llega el crepúsculo sin retorno, comienza la noche definitiva con el alarido engañoso de gente plastificada. La luna vestida de neón se extiende sobre la ruta, solo la paja brava sigue cobijando el latido de la tierra. Llega la tarde, tan foránea, tan fría para la sikuriada, el río es empaquetado y llevado al mercado”.  Así no habla JCMM. En sus versos.

Dice además: “Comencé a escribir en la universidad cuando era estudiante, entre el 1981 y 1985 y conocí compañeros con quienes compartía esta inquietud. En ese tiempo, publicamos una revista interna de poesía llamada “Ecce Homo[3]. Me interesa hacer presencia con la lengua aymara. No obstante, viendo la realidad ¿quién me va a leer en lengua aymara? Se necesita motivar a la gente joven a escribir sobre esa realidad, porque eso nos falta.
Aquí hay un intento de recuperar las tradiciones orales y darles un formato escrito para que les agrade a todo tipo de lectores y de cómo proyectar lo nuestro, lo propio, a través de un trabajo literario.
Con estos poemas trato de recuperar ciertas historias que se vivieron y, evidentemente, ese sentimiento de estar perdiéndonos algo. Se siente el desarraigo, el sentirse no incluido en ciertas circunstancias.
Mi trabajo es un intento por apoyar la lengua de los abuelos, ayudar a mantenerla vigente junto a las temáticas correspondientes a la cultura aymara de la zona; como parte de un proceso de resignificación. No estoy rescatando nada, sino para valorar lo poco y nada de costumbres que estamos viviendo hoy día. Revalorizarlos, darles un nuevo sentido de modernidad, de actualidad”.

El escritor no nace de la academia: Los dioses de los Escritores nos han dejado a Juan Carlos Mamani Morales para que conozcamos el buen arte de escribir y tomemos conciencia de la tragedia del mundo aymara que comenzó a gestarse con la llegada de los torvos de España.
No todo está perdido. Quedan versos de esperanza, en uno de ellos nos dice: “Sueño el retorno de la lluvia, sobre el horizonte de esta tierra”.




[1] MLB, 1910-1980, escritora chilena, Cuento  La Amortajada.
[2] Mika Waltari, 1908-1979, escritor finlandés.
[3] Ecce homo, Friedrich Nietzsche, 1844-1900, filósofo alemán. Cómo se llega a ser lo que se es. Considerado como uno de los más agudos y desesperados retratos autobiográficos de la literatura moderna.


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